Éste es el título de la conferencia que Fernando Arribas ofreció el 18 de octubre en las IV Jornadas de Filosofía organizadas por PROCURE en Coín. En dicha conferencia, Arribas explicó cuáles son las distintas posturas con que las diferentes facciones del liberalismo afrontan el calentamiento global. Para ello explicó qué es el liberalismo a partir de cuatro valores o principios en los que se basa la tradición liberal:
1. El valor intrínseco y dignidad de todo ser humano.
2. El compromiso con la libertad individual que conlleva un gobierno neutral y limitado.
3. Las libertades se convierten en derechos.
4. El gobierno debe garantizar la actividad económica permitiendo actuar a las leyes del libre mercado.
Una vez expuestos estos cuatro principios, Arribas distingue entre dos corrientes liberales: el liberalismo ético-político para el que los tres primeros principios son prioritarios; y el liberalismo económico, en el que los cuatro valores son inseparables, aunque el cuarto es más importante, ya que esta corriente sostiene que garantizando el libre mercado, los otros tres principios apareceran de manera necesaria.
A continuación, Arribas explica el modo en que estas dos posturas se enfrentan a la problemática del calentamiento global. Existiría, por lo tanto, un liberalismo “verde” que considera que el libre mercado y la ecología no sólo no son incompatibles, sino que por coherencia teórica, la ecología debe ser integrada en la actividad económica. Así, el econmista holandés Marcel Wissenburg propone el Principio de Contención según el cuál ningún bien será destruido a menos que sea imprescindible, y si se destruye, será sustituido por otro igual, y si no es posible, por uno equivalente, y si tampoco es posible, por una compensación adecuada. También remitió Arribas a un artículo de Taylor llamado: “Las implicaciones ecológicas del liberalismo” en el que defiende que, por coherencia, los principios fundamentales del liberalismo llevan a un compromiso con la ecología.
El otro bando estaría formado por el liberalismo económico, al que Arribas llama negacionista. Estos liberales entienden la libertad en su concepción clásica: la ausencia de interferencias. Se trata de fundamentalistas del libre mercado que niegan la importancia de los problemas ecológicos, llegando, incluso, en algunos casos, a negar la existencia misma del calentamiento global.
El origen de este liberalismo económico estaría en la obra Camino de servidumbre de Friedrich Hayek, en la que afirma que cualquier intervención del gobierno en la economía nos lleva a un camino de servidumbre: el estado de bienestar conduce al totalitarismo. La obra de Hayek sirvió de inspiración a las políticas económicas de Margaret Thatcher y Ronal Reagan, entre otros.
El secreto del éxito de las tesis negacionistas estaría, según Arribas, en el consuelo psicológico que producen, ya que afirman que no existe ningún problema, que si existe, no es importante, y que si es importante no somos responsables, y si somos responsables, no es fatal.
Arribas aprovechó la ocasión para anunciar la presentación que tendrá lugar el próximo día 22 del libro Planeta Azul (no Verde). ¿Qué está en peligro: el clima o la libertad? de Václav Klaus, presidente de la República Checa, y que aplica los principios de Hayek al problema del calentamiento global, denunciando que una actitud más preocupada con la ecología conducirá necesariamente a una limitación de las libertades individuales. Asimismo nos invitó a visitar el blog de Antón Uriarte, un científico ecoescéptico que tiene la sagacidad de ver que el calentamiento global no sólo no es un problema, sino que es una oportunidad inmejorable de negocio, porque el deshielo dejará libre nuevas rutas comerciales y terrenos que pasarán a ser cultivables.
Como respuesta a estos argumentos, Arribas afirma que si ilimitamos nuestras libertades, destruimos las posibilidades de libertad de las nuevas generaciones.
Finalmente, Arribas distingue dentro de los negacionistas la existencia de un sector moderado para el que el calentamiento global existe, aunque le quitan importancia con argumentos tales como que si los anteriores cambios climáticos, como el que tuvo lugar a finales de la Edad Media, no fueron catastróficos, tampoco lo será éste.
Como conclusión, Arribas respondió a la pregunta que da título a su conferencia diciendo que los liberales deben tomar en serio el calentamiento global porque están en juego el derecho a la vida humana y la libertad, y por necesidad de coherencia teórica.
Para terminar, nos recomendó visitar una serie de páginas webs en las que distintas organizaciones ofrecen bibliografía, que puede ser libremente consultada, en la que se niega la existencia o importancia del calentamiento global:
Todos trabajando juntos y usando diferente tipos de enrgia renovable podemos salvar a nuestro planeta, a los politicos muy pronto no lse quedara ninguna otra opcion, lean mas aqui: http://www.unaesperanzanueva.blogspot.com
Bueno, creo que nos hemos olvidado otro tipo de liberales: los que piensan. La cosa va así:
-P: ¿Hay calentamiento?
-R: Sí.
-P: ¿Cuanto calentamiento?
-R: 0,6ºC el siglo pasado, 0ºC en lo que va de este siglo.
-P: ¿Lo ha producido el hombre?
-R: Podría ser
-P: ¿Cuanto?
-R: Difícil de decir. Lo más probable es que menos de 0,3ºC. La mejor apuesta es que 0,15ºC
-P: ¿Hasta doinde va a llegar el calentamiento producido por el hombre?
-R: Depende de los autores, y depende de que haya o no realimentación al efecto del CO2
-P: Explica eso
-R:Hay dos factores. (1) El efecto directo del CO2, y (2) el efecto realimentación.
1) Depende de los autores este efecto directo puede llegar, doblando el CO2, hasta 1,2ºC (Hansen) más que en 1950, o solo hasta 0,6ºC más (Monckton).
P: ¿Supone eso algún problema?
R: Definitivamente no. Al contrario, es casi seguro que sería beneficioso, por el bien que le hace el aumento de CO2 a toda la vegetación.
-P: ¿Y la realimentación?
-R: Una realimentación positiva es lo que argumenta el IPCC para imaginar un aumento de temperatura de 3ºC – 6ºC. El problema con esa tesis es que nadie, repito nadie, ha podido ver, ni mucho menos medir, esa realimentación. Al contrario, las pocas mediciones que hay, indican una no realimentación, o incluso una realimentación negativa (Spencer).
Conclusión: Estamos ante un problema imaginario desmentido por los datos.
Recomendación: Investigar todo lo que se pueda, desde todos los puntos de vista, y no hacer nada, repito nada, hasta que no sepamos lo que estamos haciendo.