The Box – La Caja
Como el blog sigue un poco parado y el calor no invita a comerse mucho la cabeza, he decidido escribir sobre una película que vimos hace ya bastante tiempo y sobre la historia en que está basada. Como habréis podido deducir, se trata de The Box, de Richard Kelly, y de “Button Button” de Richard Matheson.
Kelly es el director de Donnie Darko y de Southland Tales, así que cuando vi que estrenaba película, decidí arrastrar a umanoidemanme a verla. Una decisión que aún hoy me echa en cara. Y no la culpo. Es de lo peorcito que hemos visto. La historia es muy simple: un buen día, un matrimonio recibe la visita de un tipo muy siniestro que les entrega una caja con un botón y les informa de que si pulsan ese botón, alguien que no conocen morirá y, a cambio, ellos recibirán un millón de dólares. Como he dicho, la historia es muy simple, tanto que Matheson se dio cuenta de que no daba para más que un relato breve. Sin embargo, y para nuestra desgracia, Kelly consideró que si metía todas las cosas raras que se le pasaran por la cabeza, aunque no aportaran nada a la historia, podría hincharla hasta rellenar cerca de dos horas. Porque eso es lo que pasa, al principio el matrimonio duda sobre si pulsar el botón o no, pero como dos horas de eso aburre, pues Kelly mete una subtrama sobre unos extraterrestres, puertas dimensionales (o algo así), y efectos varios que hacen que pierdas el interés por la película y casi por tu existencia.
Si bien la película es penosa, la historia de Matheson en que se basa tampoco es que sea una maravilla. Si bien Matheson da muestras de una contención y un autocontrol que Kelly debería envidiar, el final de su historia es un tanto flojo a mi entender. OJO SPOILERS. En su relato la esposa pulsa el botón e inmediatamente recibe una llamada que le informa de que su marido ha fallecido en un accidente. Después recibe la llamada del tipo que les entregó la caja y le dice que su marido había contratado un seguro de vida por la cantidad que les había prometido. Al decirle la mujer que le había dicho que moriría alguien a quien ella no conocía, el tipo le contesta que si acaso creía que realmente conocía a su marido. En fin, la típica historia paranoica o solipsista de que nadie conoce a nadie. Kelly, en cambio, introduce una escena en su película que podría haber sido un buen final para ambas: cuando el tipo que les entrega la caja va a recogerla, después de que la esposa haya pulsado el botón, el matrimonio le pregunta qué sucederá con la caja, a lo que contesta que será entregada a alguien a quienes ellos no conocen. Es decir, te da a entender que ellos podrían ser los siguientes en morir. Este sería un final que provocaría intriga y suspense. Pero Kelly decide seguir con lo suyo y marear la perdiz un buen rato más.
Vamos, que en este caso, ni la peli ni la historia.


