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¿Por qué, según Leibniz, Dios prefiere unos composibles a otros?

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Nenúfares

Dios es el único ser absolutamente perfecto. Posee todas las perfecciones, cada una de ellas en el mayor grado posible. El poder y la ciencia son perfecciones, por lo tanto, Dios posee una sabiduría suprema e infinita y obra de la manera más perfecta, en sentido metafísico pero también moral1.

Las obras de Dios no son buenas porque son voluntad suya sino que ha sido voluntad suya ejecutar ésas por ser buenas. Lo bueno no depende de Dios. Dios ha elegido libre y racionalmente actuar bondadosamente. Leibniz señala que Dios es loable por eso, porque ha elegido ser bondadoso. Si lo bueno estuviera subordinado a la voluntad divina no habría nada loable en su elección2. Pero que Dios elija libremente lo bueno es discutible porque su completa perfección le exige y obliga a hacerlo así. Dios elige libremente, podría decidir no elegir, no lo hace necesariamente, pero, habiendo decidido elegir, su elección no podría ser otra.

En Dios no está sólo el origen de las existencias sino también de las esencias. Lo que hay de real en la posibilidad3. Dios es el único ser que es necesario que exista sólo porque sea posible que exista, sólo él tiene ese privilegio. Como es infinito, ilimitado, nada puede oponerse a él, no es posible que no exista, nada puede contradecirlo, lo abarca todo. El resto de sustancias son seres contingentes4, criaturas posibles que sólo existen por elección divina. Las verdades eternas no dependen de Dios, no están al arbitrio de su voluntad, pero las contingentes sí. El principio que rige las verdades contingentes es la conveniencia o elección del mejor5.

Lo posible es lo meramente pensable. Todo lo pensable es posible de manera abstracta, no real, no concreta. Los composibles son las posibilidades que se pueden dar juntas (a la vez o sucesivamente), es decir, posibilidades que no se contradicen entre ellas. Como el entendimiento divino es ilimitado, en él cabe un número infinito de universos posibles, formados por distintos composibles, concreciones distintas. El mundo expresa la inteligencia divina, Dios calcula los composibles de cada uno y elige de entre todos sólo uno6 y éste tiene que ser el mejor, el mundo más perfecto: el que más grados de perfección contiene7. En el mundo elegido existen algunas imperfecciones, pero éste es el máximamente composible, no puede componerse un mundo con composibles cuya suma de perfecciones (en diversidad y grado) sea mayor.

Para los espíritus finitos, sustancias individuales racionales como nosotros, no es posible conocer las razones concretas, particulares, por las que Dios ha elegido este orden del universo y no otro. Pero sí da Leibniz algunas explicaciones generales. Compara a Dios con un excelente geómetra capaz de encontrar las mejores soluciones de un problema y con un arquitecto que sabe manejar de la manera más ventajosa los fondos para una construcción, entre otros ejemplos de eficacia, sencillez y rendimiento. Dios crea el mayor número de realidades en el menor volumen posible. Dios no derrocha hipótesis al crear el universo, se guía por la razón y ésta prefiere evitar la multiplicidad en las hipótesis o principios, prefiriendo siempre el sistema más simple8. Dios escoge este orden y no otro porque es el más perfecto: es el que contiene más perfecciones posibles. Es el “más simple en hipótesis y más rico en fenómenos”9.

Los seres más perfectibles, más capaces de perfeccionarse o de ser perfeccionados, son los espíritus. Los espíritus o sustancias individuales racionales ocupan menos volumen, estorban menos, y sus perfecciones son las virtudes10. Las virtudes son las perfecciones que se estorban más mínimamente, son máximamente composibles, se pueden dar más juntas y por esto Dios las prefiere. Dios, que es el ser más perfecto y actúa de la manera más perfecta, no puede sino elegir darle a cada espíritu la mayor perfección posible que permita la armonía general11. Dios elige el mundo que tiene mayor grado de perfección y los composibles más perfectibles son los espíritus, Dios los tiene por eso más en cuenta que al resto de sustancias.

Los espíritus son las sustancias que mejor expresan la divinidad, aunque la expresan de manera finita y limitada, porque son capaces de conocer verdades acerca de Dios y el universo, son racionales. Por este motivo, Dios los considera con preferencia a las demás criaturas12. La felicidad de los espíritus es el principal fin de Dios13. La razón ulterior de por qué Dios prefiere unos composibles a otros es que los elige procurándoles a las mónadas racionales la mayor felicidad posible. Dios no puede sino preocuparse más por ellas que por el resto de mónadas porque están más cerca de Él.

1Discurso de metafísica: 1.

2Discurso de metafísica: 2.

3Monadología: 43.

4Monadología: 45.

5Monadología: 46.

6Monadología: 53.

7Monadología: 54.

8Discurso de metafísica: 5.

9Discurso de metafísica: 6.

10Discurso de metafísica: 5.

11Discurso de metafísica: 36.

12Discurso de metafísica: 35.

13Discurso de metafísica: 5.

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Written by umanoidemanme

11 julio, 2010 a 16:02

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