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¡Hagamos teoría!

¿Por qué, según Hume, la filosofía escéptica es superior a los otros tipos de filosofía?

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Hume distingue entre tres tipos de escepticismo: un escepticismo previo a la filosofía, un escepticismo consecuencia de la filosofía y un escepticismo moderado.

El escepticismo previo a la filosofía aconseja la duda universal para encontrar algún principio que no pueda ser engañoso, una certeza desde la que deducir y asegurar todos nuestros razonamientos1. Pero la duda metódica de Descartes no sirve, no conduce a ninguna parte2, llega a una certeza porque la tiene previamente. No duda de su yo que piensa, pero Hume sí hace una crítica del yo. Sin embargo, este escepticismo sirve como principio para la filosofía si es tomado de manera moderada, nos ayuda a deshacernos de los prejuicios que hemos adquirido por la educación o al dejarnos llevar por una mera opinión3.

El escepticismo consecuencia de la filosofía es el que, por el desarrollo de la actividad filosófica, partiendo desde el escepticismo anterior y llevándolo hasta su última consecuencia, llega a la conclusión de que es imposible asegurar que nuestras facultades mentales no nos engañan4. Este tipo de escepticismo es prácticamente irrefutable, triunfa a nivel teórico. Si dudamos de nuestros sentidos y nos proponemos buscar un fundamento último para confiar en ellos, una justificación total, no lo encontraremos, no existe.

La mentalidad natural afirma que hay correspondencia entre nuestras sensaciones y la realidad extramental, que las imágenes que nos formamos de los objetos extramentales se corresponden con su apariencia real5. El escepticismo radical pone en cuestión esta relación, nos hace dudar del instinto que nos lleva a confiar en nuestros sentidos, nos sitúa ante un abismo que separa nuestra mente del objeto6. La mente sólo puede tener presente las percepciones, no puede alcanzar experiencia alguna de su conexión con los objetos. Una conexión racional, recurrir a la veracidad de un Ser Supremo para demostrar la veracidad de nuestros sentidos, es poco verosímil y muy problemática7.

Empeñarse en buscar una fundamentación imposible nos paraliza8. Hume había señalado ya la naturaleza mixta del hombre: el hombre es racional y social9. El hombre no puede renunciar a las preguntas metafísicas pero tampoco puede renunciar a la vida social10, y el escepticismo radical no lleva a ninguna parte, es un naufragio teórico. Pero la naturaleza es siempre más fuerte que la teoría11, y ahí es donde encontramos la refutación de este escepticismo: desde la acción, desde la práctica de la vida cotidiana. Está justificado confiar en nuestros sentidos porque sabemos que, en la práctica, es exitoso.

La filosofía que propone Hume como la mejor es el escepticismo moderado o académico. Una filosofía con un grado de duda y modestia cabal12, es decir, que permita eliminar prejuicios sin llevar a la inacción y que permita conocer sin pretender un conocimiento con una fundamentación última imposible.

El conocimiento que tenemos acerca del mundo son cuestiones de hecho y, como Hume explica, su negación no es nunca una contradicción, es decir, no pueden demostrarse13. La existencia de los objetos extramentales sólo puede demostrarse a partir de su causa o de su efecto, y ésta relación, como Hume expone, sólo tiene una fundamentación en la costumbre, sólo la experiencia nos enseña y nos permite inferir la existencia de un objeto de la de otro14.

Hume distingue entre dos maneras de hacer filosofía15: una más divulgativa y ligera, hecha para el hombre de acción16, y otra más especulativa y abstracta, hecha para el hombre de razón17. La primera, dice, ha sido más popular que la segunda18 por varios motivos: la primera es asequible para el público general19 mientras la otra no es inteligible para un lector cualquiera20; los temas de la primera están más cerca de la vida cotidiana y, por eso, es más útil21, mientras que la segunda está alejada de la vida social, estudia las cuestiones más complejas y es necesario apartarse del mundo para adentrarse en el estudio riguroso de éstas22; la primera usa un método afectivo, apela a los sentimientos del hombre de acción para dirigir su conducta hacia la virtud23, mientras la segunda se sirve sólo de la razón.

En general, como hemos visto, las personas prefieren una filosofía divulgativa, porque la filosofía más profunda o metafísica es demasiado oscura, el esfuerzo que requiere es demasiado grande para quedar satisfechos con el conocimiento que se puede encontrar en ella24. Pero, dice Hume, que lo cierto es que sin la rigurosidad de la metafísica no se puede alcanzar un grado suficiente de precisión en los sentimientos, razonamientos y preceptos humanos de los que se sirve la filosofía divulgativa25 que, por sí misma, carece de criterio.

No es sólo que haya que hacer un esfuerzo para penetrar en la metafísica por la dificultad que supone pensar cuestiones tan abstractas sino que a veces los metafísicos no siguen un razonamiento riguroso y preciso. Quien se acerca a la metafísica se encuentra con esta dificultad: la metafísica a veces se pierde en los enredos del razonamiento, ya sea sin querer cuando se adentra en terrenos innacesibles para el entendimiento humano o queriendo para ocultar que sus supuestos son simples supersticiones26. Es necesaria una metafísica nueva, una filosofía profunda pero alejada de las supersticiones populares y que no intente adentrarse allí donde no tiene nada más que hacer que fracasar creando una sensación de incertidumbre e inseguridad desalentadora. Para acabar con el extravío de la metafísica, es necesario hacer una investigación del entendimiento humano que delimite bien cuáles son sus capacidades27, construir un conocimiento de las operaciones de la mente fundado empíricamente.

1“Hay una clase de escepticismo previo a todo estudio y filosofía, muy recomendado por Descartes y otros como una excelente salvagardia contra el error y el juicio precipitado. Aconseja una duda universal, no sólo de nuestras opiniones y principios anteriores, sino también de nuestras mismas facultades de cuya veracidad, dicen ellos, nos hemos de asegurar por una cadena de razonamientos deducida a partir de algún principio original, que no puede ser falaz o engañoso”. Págs. 149-150. (Para las citas he usado la paginación de la edición de Selby-Bigge de la Enquiry concerning the Human Understanding de Hume).

2“La duda cartesiana, por tanto, si pudiera ser observada por criatura alguna (como claramente no lo es), sería absolutamente incurable y ningún razonamiento nos podría llevar jamás a un estado de seguridad y convicción sobre tema ninguno”. Pág. 150.

3“Sin embargo, hay que reconocer que esta clase de escepticismo, cuando se da de una forma más moderada, puede comprenderse en un sentido muy razonable y es un preparativo necesario para el estudio de la filosofía, al conservarse la debida imparcialidad en nuestros juicios y rescatar nuestra mente de los prejuicios que podemos haber absorbido por educación u opinión temeraria”. Pág. 150.

4“Hay otra clase de escepticismo, consecuencia de la ciencia y la investigación, que se da cuando se supone que los hombres han descubierto la naturaleza absolutamente engañosa de sus facultades mentales o la incapacidad de éstas para llegar a una determinación fija en todos estos temas delicados de especulación, de los que comúnmente se ocupan”. Pág. 150.

5“Parece evidente que cuando los hombre siguen este poderoso y ciego instinto de la naturaleza, siempre suponen que las mismas imágenes presentadas por los sentidos son los objetos externos, y nunca abrigan sospecha alguna de que las unas no son sino representaciones de los otros”. Pág. 151.

6“Los sentidos sólo son conductos por los que se transmiten estas imágenes sin que sean capaces de producir un contacto inmediato entre la mente y el objeto”. Pág. 152.

7“Recurrir a la veracidad del Ser Supremo para demostrar la veracidad de nuestros sentidos es, desde luego, dar un rodeo muy inesperado”. Pág. 153.

8“Inmediatamente se acabaría todo discurso y toda acción”. Pág. 160.

9“El hombre es un ser sociable, no menos que un ser racional”. Pág. 22.

10“Parece, por tanto, que la naturaleza ha establecido una vida mixta como la más adecuada a la especie humana, y secretamente ha ordenado a los hombres que no permitan que ninguna de sus predisposiciones les absorba demasiado tiempo”. Pág. 23.

11“La naturaleza es siempre demasiado fuerte para la teoría”. Pág. 160.

12“En general hay un grado de duda, cautela y modestia que, en todas clases de investigaciones, debe acompañar siempre al razonador cabal”. Págs. 161-162.

13“Todas las demás investigaciones conciernen sólo cuestiones de hecho y existencia. Y, evidentemente, éstas no pueden demostrarse. Lo que es, puede no ser. Ninguna negación de hecho implica una contradicción”. Págs. 163-164.

14“La existencia de cualquier ser sólo puede demostrarse con argumentos a partir de su causa o de su efecto, y estos argumentos se fundan exclusivamente en la experiencia”. Pág. 164.

15“La filosofía moral, o ciencia de la naturaleza humana, puede tratarse de dos maneras”. Pág. 19.

16“La primera considera al hombre primordialmente como nacido para la acción”. Pág. 19.

17“La otra clase de filósofos consideran al hombre como un ser racional más que activo”. Pág. 20.

18“Se ha de reconocer asimismo lo siguiente: que la fama más durarera, así como la más merecida, ha recaído sobre la filosofía fácil”. Pág. 21.

19“Es indudable que, antes que la filosofía precisa y abstracta, será la fácil y asequible la que disfrutará de la preferencia de la mayor parte de la humanidad”. Pág. 20.

20“A pesar de que sus especulaciones parezcan abstractas, e incluso ininteligibles para lectores normales”. Pág. 20.

21“Será recomendada por muchos no sólo como más agradable, sino también como más útil”. Pág. 20.

22“La filosofía abstrusa, al exigir un talante inadecuado para el negocio y la acción, se desvanece cuando el filósofo abandona la oscuridad y sale a la luz del día”. Pág. 21.

23“Eligen los casos y observaciones más llamativos de la vida cotidiana, contrastan adecuadamente caracteres opuestos y, atrayéndonos a los caminos de la virtud con visiones de gloria y felicidad, dirigen nuestros pasos”. Pág. 19.

24“El hombre es un ser racional, y, en cuanto tal, recibe de la ciencia el alimento y la nutrición que le ocrresponde. Pero tan escaso es el alcance de la mente humana que poca satisfacción puede esperarse en este punto”. Pág. 22.

25“Una ventaja considerable que resulta de la filosofía rigurosa y abstracta es su utilidad para la filosofía fácil y humana”. Pág. 23.

26“No es propiamente una ciencia, sino que surge, bien de los esfuerzos estériles de la vanidad humana, que quiere penetrar en temas que son totalmente inaccesibles para el entendimiento, bien de la astucia de las supersticiones populares que, siendo incapaces de defenderle lealmente, levantan estas zarzas enmarañadas para cubrir y proteger su debilidad”. Pág.25.

27“La única manera de liberar inmediatamente el saber de estas abstrusas cuestiones es investigar seriamente la naturaleza del entendimiento humano y mostrar por medio de un análisis exacto de sus poderes y capacidad que de ninguna manera está preparado para temas tan remotos y abstractos”. Pág. 26.

Una respuesta

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  1. que pija de informe este, son otro pedo, muchas felicidades y gracias es justo lo que necesitaba, tank!!!

    fredis claros

    4 octubre, 2011 at 6:23


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