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¿Cómo resuelve Hume el problema de la libertad humana y su papel en la fundamentación de la moral?

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Miradas

Habitualmente se contrapone la libertad a la necesidad y esta contraposición plantea un problema al asignar la responsabilidad en las acciones humanas. Hume, para llegar a su definición de libertad humana, que incluye la necesidad, comienza analizando el concepto de necesidad habitual para reformularlo.

La necesidad es entendida normalmente, según Hume, como la fuerza coactiva que une cada efecto con su causa1. Sin embargo, para Hume, no hay una necesidad fuerte, sólo una regularidad de conexiones2. Para la fundamentación de la moral nos interesa la regularidad en las acciones humanas.

Existe una uniformidad en las acciones humanas, si no la hubiera no podríamos tener un conocimiento útil acerca del comportamiento de los hombres porque sería imposible acumular experiencias de hechos irregulares3. Hume tiene un concepto de la naturaleza humana universalista, la naturaleza del hombre no depende de su cultura4. Las particularidades culturales son accidentales. Esta tesis es propia de la Ilustración.

La uniformidad es necesaria pero no se encuentra en todos los detalles5. Le parece a Hume interesante el estudio de la historia por el filósofo moral porque es una gran acumulación de observaciones que le permite descubrir las regularidades y principios del comportamiento humano6. Como existe esa regularidad, esa relación de necesidad, el aumento de las experiencias nos permite mejores predicciones acerca del comportamiento de los demás.

En el caso del comportamiento humano, la conexión causal se encuentra entre las acciones y los motivos (el carácter, las pasiones, los sentimientos). Si no hubiese una conexión causal, si no hubiese una relación necesaria, la acción libre sería la incausada, la azarosa, y esto no tendría ningún sentido.

El acto voluntario sí tiene causas que lo determinan pero, como sabemos, no todos los hombres, en las mismas circunstancias, actúan igual7. No hay la misma necesidad en las leyes naturales que aquí, en las acciones humanas, la conexión causal es distinta debido a la complejidad de las motivaciones humanas. Pero siempre que hay causas, hay necesidad. Al menos, dice Hume, hasta que alguien pueda explicar lo que es una causa sin incluir una relación necesaria con su efecto. De momento, para Hume, está incluida la necesidad en la definición misma de causa8.

Según Hume, aunque todos los hombres actúan en la práctica como si estuvieran de acuerdo con esto, que existe una relación de necesidad entre los motivos de los hombres y sus acciones humanas, no se ha reconocido expresamente nunca9. El obstáculo que encontramos para aceptar esta relación es que no tenemos sensación alguna de la conexión entre motivo y acción en nuestras mentes, pero esto sólo puede apoyar el rechazo de una relación causal fuerte, no una débil basada en la regularidad como la que propone Hume10.

Hume critica el concepto de libertad habitual. En general, se entiende la libertad como espontaneidad, lo libre es libre de necesidad. Hume define la libertad como “el poder de actuar o de no actuar de acuerdo con las determinaciones de la voluntad”. Estoy actuando libremente si me paro, pudiendo andar, o si ando, pudiendo pararme11. No sería una acción libre moverme sin poder no hacerlo, sin embargo no es una acción azarosa: me muevo porque quiero ir a algún lugar, porque soy una persona nerviosa, porque me apetece… Hay diversos motivos que pueden estar determinando mi acción.

En la libertad hay necesidad pero no coerción12. No podemos atribuir responsabilidad a un sujeto agente reprimido, restringido, porque así el sujeto agente no está ejerciendo su voluntad. La responsabilidad recaería en el que forzó su conducta y no en el sujeto agente.

Por otra parte, en un comportamiento humano fruto del puro azar, no podemos atribuir responsabilidad moral. Si fuera la libertad espontaneidad pura, no habría responsabilidad moral alguna13. Las acciones hacen de una persona un criminal o un virtuoso sólo porque son prueba de sus principios mentales, malos o buenos, y sólo por eso son reprochables o admirables14.

En todo hay, para Hume, una necesidad débil, nunca fuerte. Hume rechaza la necesidad fuerte de los racionalistas como Spinoza y Leibniz15. Él rechaza todo determinismo pero, para hacerlo, le basta con criticar el concepto de Dios, porque, en ese momento, no había otro determinismo absoluto, todavía no había aparecido el determinismo científico basado en la naturaleza necesaria que parecía desvelar el desarrollo de las leyes de la física.

Si hubiese una necesidad fuerte en las acciones humanas, habría una cadena de necesidad, predeterminada, que se extendería desde la causa original hasta las voliciones humanas16. Pero el concepto de Creador no tiene sentido para Hume: o no habría mal por estar todo causado por un ser perfectísimo del que sólo puede emanar el bien17, y el mal sería aquello que lo parece por falta de visión total, sólo desde una perspectiva, o sería Dios el responsable del mal, lo que no encaja con la definición de Dios como ser perfectísimo, debería retirársele el atributo de perfección que se le hace18. Y Hume no considera que pudiera haber un mundo determinista sin Creador porque sería la negación de la responsabilidad.

1“Se acepta universalmente que la materia, en todas sus operaciones, es movida por una fuerza necesaria”. Pág. 82. (Para las citas he usado la paginación de la edición de Selby-Bigge de la Enquiry concerning the Human Understanding de Hume).

2“Nuestra idea de necesidad y causación proviene exclusivamente de la uniformidad que puede observarse en las operaciones de la naturaleza”. Pág. 82.

3“Si no hubiera uniformidad en las acciones humanas, y si toda la experiencia que pudiéramos tener de ellas fuera irregular y anómala, sería imposible acumular observaciones generales acerca de la humanidad”. Pág. 85.

4“Es universalmente admitido que hay una gran uniformidad en las acciones de los hombres de todas las naciones y edades, y que la naturaleza humana permanece la misma en lo que respecta a sus principios y operaciones. Los mismos motivos han producido siempre las mismas acciones”. Pág. 83.

5“En ningún ámbito de la naturaleza se encuentra uniformidad en todos los detalles”. Pág. 85.

6“Estas crónicas de guerras, intrigas, facciones y revoluciones son otras tantas colecciones de experiencias, con las que el político o el filósofo moral fijan los principios de su ciencia”. Págs. 83-84.

7“No debemos suponer que esta uniformidad de las acciones humanas se realiza hasta el punto de que todo hombre, en las mismas circunstancias, obrará exactamente de la misma manera, sin contar con la diversidad de caracteres, prejuicios y opiniones”. Pág. 85.

8“Si alguien define una causa, sin incluir como parte de la definición una conexión necesaria con su efecto, y si muestra distintamente el origen de la idea, expresada por la definición yo abandonaré voluntariamente toda la controversia”. Págs. 95-96.

9“Frecuentemente me he preguntado cuál podría ser el motivo por el que la humanidad entera, aunque siempre ha admitido sin vacilación la doctrina de la necesidad en todo su comportamiento práctico y en sus razonamientos, se ha mostrado tan recitente a la hora de reconocerlo expresamente y más bien ha mostrado una propensión, en todas las épocas, a mantener la opinión contraria”. Pág. 92.

10“La necesidad, en la acepción en que se ha tomado aquí, nunca ha sido rechazada. Ni puede serlo jamás, creo, por filósofo alguno”. Págs. 93-94.

11“Sólo podemos entender por libertad el poder de actuar o de no actuar de acuerdo con las determinaciones de la voluntad; es decir, que si decidimos quedarnos quietos, podemos hacerlo, y si decidimos movernos, también podemos hacerlo”. Pág. 95.

12“La libertad, cuando se oponga a la necesidad y no a coerción, será lo mismo que el azar, el cual se reconoce universalmente que no existe”. Pág. 96.

13“Las acciones son temporales y perecederas y, si no procediese de alguna causa en el carácter y disposición de la persona que las realiza, no podrían ni contribuir a su gloria si fuesen buenas, ni a su deshonra si fuesen malas”. Pág. 98.

14“Las acciones hacen de una persona un criminal tan sólo porque son prueba de principios criminales que existen en la mente, y cuando, por alteración de estos principios, dejan de ser las acciones pruebas fidedignas, igualmente dejan de ser criminales”. Pág. 99.

15“En última instancia, el autor de nuestras voliciones es el Creador del mundo, que por primera vez puso en movimiento esta inmensa máquina y colocó a cada uno de los seres en aquella posición particular de la que ha de resultar, por una necesidad insuperable, todo acontecimiento posterior”. Págs. 99-100.

16“Si las acciones voluntarias estuvieran sometidas a las mismas leyes de la necesidad que las operaciones de la materia, habría una cadena continua preordenada y predeterminada, que se extendería desde la causa original hasta todas las voliciones singulares de la criatura humana”. Pág. 99.

17“Si podemos remontar la cadena de acciones humanas hasta la Deidad, jamás podrán ser criminales, debido a la infinita perfección del Ser del que derivan”. Pág. 100.

18“Si fueran criminales, debemos retirar a la divinidad el atributo de perfección que le asignamos”. Pág. 101.

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  1. Reblogged this on britooscardavid.

    oscarbrito0726

    8 noviembre, 2013 at 6:51


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