Theorein

¡Hagamos teoría!

Splice

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El sábado fuimos usoidesfero y yo al cine, a la sesión matinal, a ver Splice. Él tenía muchas ganas de verla aunque yo pensaba que iba a ser un truño. Ahora tengo que decir que no está tan mal, que estuvo entretenida y que se le puede sacar jugo, sobre todo si te interesa la filosofía de la tecnología y la bioética.

La película va de una pareja de científicos (pareja en el trabajo pero también sentimental) que está trabajando en la creación de una especie nueva mediante la combinación de ADN de distintas especies. Su labor parece que está teniendo mucho éxito, han conseguido crear un macho y una hembra de esa nueva especie. Sin embargo, con tan buenos resultados, estos ambiciosos científicos desean llevar su proyecto más lejos: combinar también ADN humano. Tenemos pensado volver a verla y escribir un trabajito pero de momento nos gustaría compartir las notas que tomamos mientras la comentábamos durante la comida, al salir del cine.

Una de las cosas que me llamó la atención es que es la mujer la que arrastra al hombre a esta aventura inmoral. Es una nueva Eva, con una nueva tentación. Además los motivos de ella son personales, irracionales, sentimentales y todos esos tópicos, es decir: “muy femeninos”. No lo hace por el avance de la Ciencia, ese sería el motivo del científico transparente, el que está pero intentando parecer no estar presente, intentando que su presencia influya lo menos posible. No lo hace por la Humanidad, lo hace por un instinto maternal desviado, perverso. No sólo sus motivos para llevar a cabo el experimento no son los propios de un buen científico sino que incluso se incluye en él, usa su óvulo para concebir a Dren, la criatura.

También nos pareció llamativo que los bichos de la otra nueva especie no tenían una forma animal, una forma reconocible, quizás orugas gigantes, aunque mi mente perversa en los planos cenitales veía penes despellejados. Sin embargo, Dren era muy humana, demasiado humana, tanto como para seducir a su creador.

Otra cosa que nos llamó la antención a los dos es que en la película parece que traspasando un límite ya no hay más límites, si traspasas un límite todo es confusión. Sin embargo, contínuamente estamos traspasando límites, se pasan unos y simplemente se marcan otros. En una escena dicen algo así como que ya no pueden hablar del bien y el mal después de lo que han hecho, han llegado demasiado lejos. Pero, ¿es que antes sí había una clara distinción entre el bien y el mal o es que estamos hablando de otra cosa? Esto recuerda a los planteamientos habermasianos.

Como dice usoidesfero, parece que si haces algo que consideras malo, ya puedes hacer lo que te dé la gana. En primer lugar, una vez hecho el experimento, el protagonista considera que ha hecho mal usando ADN humano (algo que no se planteó antes de hacerlo) y, como Habermas, piensa que ha roto un tabú, que ha tocado el núcleo moral humano. Así pues, una vez roto este tabú, se han roto todos y todo es admisible. Por lo tanto, su pareja no puede echarle en cara el haber mantenido relaciones sexuales con la criatura que han creado, ya que la distinción entre bien y mal ha desaparecido. Usoidesfero, por su parte, no ve la relación, no ve por qué si alguien hace algo malo, a partir de ahí sólo puede esperarse maldad de esa persona. En segundo lugar, también le recuerda a Zizek y la muerte de Dios. Según Zizek, cuando, en los Hermanos Karamazov, uno de los personajes dice que si Dios ha muerto todo está permitido, Dostoyevski se equivoca. Es justo al revés, para Zizek, si Dios ha muerto es cuando todo está prohibido. Es la existencia de Dios lo que permite que religiosos extremistas lleven a cabo atentados suicidas en su nombre. Y, bueno, usoidesfero no quiere extenderse mucho en este punto, pero hay una escena en la que uno de los personajes apunta a esto. Se está discutiendo sobre los aspectos morales de sus experimentos cuando alguien dice algo así como “claro, el típico argumento de que si Dios no quería que explorásemos ese terreno, ¿por qué nos dió el mapa?”. Es decir, es precisamente la existencia de un Dios que ha creado el ADN y te ha dotado de una inteligencia que te permite entenderlo y experimentar con él lo que puede ser considerado como un permiso implícito de ese Dios para que lo hagas.

En la película también se hablan de otras obsesiones de los científicos, no sólo de la ambición y los motivos personales, también está la publicación de resultados. Si algo no se puede publicar, no merece la pena. Así la empresa científica arrastra al científico y, del mismo modo, la criatura, la tecnología, nos arrastra a todos. Pero bueno, ¿qué puede pasar?

Aquí os dejo el enlace al larguísimo post de Steven Shaviro sobre la película (en inglés) y un vídeo:

http://www.shaviro.com/Blog/?p=895

 

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