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RESEÑA – Gadamer, la conciencia de un siglo

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Reseña del texto Hans-Georg GADAMER IN MEMORIAM, La conciencia de un siglo: herencia y futuro, de L. E. de Santiago Guervós publicado en Contrastes 7 (2002).

Este obituario dedicado al filósofo Gadamer que, por haber vivido 102 años, es llamado “la conciencia de un siglo”, pues ha sido testigo de todo el siglo XX, resume su biografía y señala la importancia de su obra.

Nacido en 1900 en el seno de una familia alemana acomodada, vivió su adolescencia en la confusión intelectual de la Primera Guerra Mundial, por lo que se sintió llamado a la reflexión filosófica.

Gadamer fue discípulo de Heidegger, del que aprendió la importancia de hacer una genealogía de los conceptos desde el lenguaje y le obligó a estudiar filología clásica como base para la actividad filósofica. Con él volvió a los griegos y así aprendió cómo su legado sigue contando en nuestro presente. Gadamer, utilizando el arte de la descripción fenomenológica de Husserl y de Heidegger, interpretó los textos antiguos. Posteriormente Gadamer se distanció de Heidegger, y éste dijo que la hermenéutica era “cosa de Gadamer”, pero le debemos a la filosofía de Gadamer la mejor comprensión entre los filósofos actuales del pensamiento de Heidegger.

Interesado por la filosofía griega y la poesía en sus estudios, Gadamer comenzó su carrera académica en 1929, fue profesor de ética y de estética. Obtuvo la cátedra en la Universidad de Leipzig en un momento complicado, durante el tercer Reich. Pero mantuvo una actitud de silencio y controlada rebeldía ante el nacionalsocialismo, dedicándose, al contrario de Heidegger, simplemente a la investigación.

Después de la Segunda Guerra Mundial, aceptó una invitación de la Universidad de Francfort del Meno, hasta que sucedió en 1949 a Jaspers en la Universidad de Heidelberg, donde continuó toda su carrera.

Gadamer es un autor de un solo libro. Aunque hizo numerosas reflexiones a lo largo de su vida sobre la comprensión y el diálogo hermenéutico, el resultado de sus investigaciones desembocó en una obra tardía, escrita a instancias de sus discípulos, en la que expone los principios fundamentales de su teoría hermenéutica: Verdad y método.

 La hermenéutica gadameriana representa el legado de toda la tradición filosófica, una nueva interpretación de la historia de la filosofía con los planteamientos de Schleiermacher y Dilthey pero asumiendo la radicalidad ontológica de Heidegger. Así puso en diálogo la filosofía del presente con las tradiciones del pasado y la abrió hacia el futuro.

La hermenéutica filosófica universal gadameriana es una teoría de la experiencia humana. La comprensión de la tradición nos da perspectivas nuevas, incorporamos experiencias que nos enriquecen y abren nuestro horizonte, dando paso a más perspectivas y más experiencias. Por esto ha sido interpretada como una hermenéutica existencial, en la medida en que la conciencia que tenemos de nuestra propia determinación histórica implica la conciencia de una razón limitada y finita. La hermenéutica nos dice lo que queda por decir.

Gadamer se interesó especialmente por la experiencia artística y los modos de verdad y certeza distintos a los impuestos por la ciencia. También se interesó por el problema de la lingüisticidad de la comprensión y su carácter dialógico, el lenguaje es el medio en que se desarrolla la vida, la cultura y nuestras ideas, envuelve completamente nuestro ser, pero no podríamos comprender sin escucharnos los unos a los otros.

En la práctica, la hermenéutica es un saber escuchar al otro y un intentar comprenderlo. El postulado que resumiría la filosofía gadameriana sería: quizá el otro tenga razón y puede que yo no la tenga, algo que Gadamer consideraba un arte: el reconocimiento de la alteridad.

El legado de Gadamer es la apertura, el estar abierto a lo que nos dicen otros, desde el pasado o en el presente, construir un futuro rico en perspectivas. Si distintos pueblos, desde distintas tradiciones, vuelven a su pasado, se comprenden, se reinterpretan, se ven con perspectiva, se abren a los otros, se comunican, podemos ser optimistas y esperar un futuro en el que la globalización no sea restrictiva, sino enriquecedora, un diálogo entre culturas. 

Written by umanoidemanme

27 septiembre, 2010 a 15:12

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