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¡Hagamos teoría!

Blade Runner III

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Una de las grandes diferencias entre los humanos y los replicantes es que los humanos no saben cuándo morirán, viven con esa incertidumbre, mientras que los replicantes no pueden crearse ninguna ilusión de inmortalidad: tienen una fecha de caducidad, saben cuándo morirán. Sin embargo, y a pesar de los sacrificios que hacen, Tyrell le explica a Roy, el único de los cuatro que consigue vivir hasta entrevistarse con su creador, que ya no hay solución. El proceso no es reversible y Roy morirá cuando llegue su momento. Irónicamente, será esta certidumbre de la muerte la que, en opinión de Deckard, llevará a Roy a amar la vida más que nunca. Y no sólo la suya, sino toda vida, incluyendo la de la paloma que sostiene en sus manos mientras muere, o la de Deckard, a quien salva de caer al vacío en el último momento. Es decir, a pesar de los intentos de los científicos de poner límites a sus creaciones, éstas terminan siendo autónomas y volviéndose contra sus creadores.

El tema de los replicantes y la vida enlaza con una de las frases más enigmáticas de la película. Hacia el final, Deckard se encuentra con Gaff, quien le dice que es una pena que Rachel no pueda vivir, pero ¿quién vive? Cuando Deckard entra en su apartamento y ve un unicornio de papel junto a Rachel, quien duerme, comprende que Gaff ha estado allí, pero no la ha matado. Deckard interpreta que detrás de la decisión y las palabras de Gaff se esconde la ignorancia del hecho de que Tyrell ha construido a Rachel sin fecha de caducidad. Gaff cree que Rachel no puede vivir, según Deckard, porque le llegará su fin pronto, por eso no le ha parecido necesario “retirarla”. Sin embargo, Rachel, con recuerdos implantados y sin fecha de caducidad, es más humana de lo que Gaff piensa. Como dice Tyrell, el lema de su empresa es “más humanos que los humanos”.

Ahora bien, otra interpretación de las palabras de Gaff es posible: Rachel no puede vivir por no ser humana. Es una replicante, una máquina, sin vida propia. Es por eso que a los replicantes no se les ejecuta, sino que se les “retira”. No se les mata, sino que dejan de ser máquinas útiles y son retirados. Rachel, pues, no viviría por no ser natural. Sin embargo, el mundo en que Gaff y Deckard viven es un mundo en el que la tecnología es omnipresente: viajan en coches voladores, utilizan videoconferencias, pistolas, ordenadores, etc. Su relación con el mundo viene mediada por la tecnología. Es decir, el hombre no sería más natural que un replicante. Es cierto que el replicante ha sido fabricado en un laboratorio, pero el hombre es tan dependiente de la tecnología que es imposible determinar dónde empieza lo natural y dónde lo artificial. Por lo tanto, tampoco “vive” realmente. Rachel no puede vivir, pero en ese mundo, en ese estado de las cosas, ¿quién puede decir que vive?

Written by umanoidemanme

7 marzo, 2011 a 11:07

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