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El dadaísmo

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De museos 6

El antecedente más directo del surrealismo es el dadaísmo, aunque tampoco puede decirse que el surrealismo sea simplemente el desarrollo del dadaísmo, aunque algunos de los artistas surrealistas, como el mismo André Breton, habían estado anteriormente adheridos al dadaísmo1, participaban juntos e independientemente del dadaísmo desde antes de que éste surgiera como fuerza en París2.

En Zúrich, en 1918, el artista rumano Tristan Tzara escribió un ensayo de ocho páginas titulado Manifiesto Dadá 1918, fundando así el dadaísmo. Esta etiqueta no se refiere tanto a un único grupo de artistas sino a un conjunto variado de actividades y formas de producción artística y literaria que tuvo en lugar en diferentes ciudades europeas (Zúrich, Berlín, Colonia y París) entre 1916 y 1924, pero ni siquiera hay un factor único que unifique dichas actividades3. La complejidad de la etiqueta no viene dada sólo porque las actividades dadaístas tuvieran lugar en distintos lugares y desde puntos de vista intelectuales, políticos y artísticos distintos, sino que para los artistas dadaístas una de sus características era que éstas huían sistemáticamente de la claridad, la coherencia y el análisis lógico4.

Hugo Ball, en su ensayo “Estoy cada vez más lejos de la estética”, escribió que el objetivo del dadaísmo era la destruccción de las decepciones razonables del hombre para recuperar el orden natural e irrazonable, es decir, reemplazar el absurdo lógico de los hombres de su tiempo por un absurdo distinto, ilógico pero no falto de sentido, natural. El dadaísmo, dice Ball, está en contra del arte y a favor de la naturaleza5.

El dadaísmo fue un movimiento de reacción y burla que se alzó por oposición, pero al mismo tiempo en estrecho contacto, al espíritu de los tiempos. Sus raíces se hunden en las mismas corrientes y acontecimientos que ataca: la buena conciencia de los burgueses, el nacionalismo de las masas, la demencia de la guerra, pero también el callejón sin salida de las “academias formales”: futurismo, expresionismo y cubismo, y el fracaso del cientificismo progresista y racionalista. El dadaísmo se atreve a desvelar los mecanismos interesados por la realidad mediante una operación de distanciamiento y escarnio pero nunca pretendió trascenderla, por eso resulta inseparable de su tiempo histórico. El surrealismo, sin embargo, realizó toda una propuesta de relectura de la realidad y, en tanto que propuesta epistemológica, trasciende el tiempo histórico en el que germinó6.

Tzara llegó a París en 1920 y, con la ayuda de André Breton y de otros miembros del grupo Littérature, se dedicó a hacer pública la revuelta Dadá por medio de obras escandalosas7. Sin embargo, no duró demasiado pues eran muchas las diferencias entre los viejos dadaístas, como Tzara y Picabia, y el grupo más joven que incluía a Breton8.

Señala Dawn Ades, que un evento dadaísta que tuvo gran importancia en el futuro desarrollo del surrealismo fue la exposición de collages de Max Ernst que tuvo lugar en París en 1921. En estos collages descrubrieron Breton, Aragon y otros jóvenes dadaístas en aquel tiempo, “una nueva clase de imagen poética en consonancia con sus propias ideas”. Pudieron ver en Ernst un artista capaz de desafiar a Picabia. En el prefacio que escribió Breton para esta exposición define estos collages en términos casi idénticos a su posterior definición de la imagen poética surrealista9.

1Chantal Mouffe, “Surrealismo y filosofía” en Revista de la Universidad Nacional de Colombia, http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/revistaun/article/view/11685

2David Batchelor, “Esta libertad, este orden: el arte en francia después de la Primera Guerra Mundial” en Realismo, racionalismo, surrealismo. El arte de entreguerras (1914-1945) de Briony Fer, David Batchelor y Paul Wood. Madrid: Akal, 1999, p. 51.

3Íbid, p. 34.

4Íbid, p. 49.

5Dawn Ades, El dadá y el surrealismo. Barcelona: Labor, 1975, pp. 17-18.

6J. L. Giménez-Frontín, El surrealismo: en torno al movimiento bretoniano. Barcelona: Montesinos, 1983, p. 17.

7Dawn Ades, El dadá y el surrealismo. Barcelona: Labor, 1975, p. 21.

8Íbid, p. 29.

9Íbid, p. 31.

Written by umanoidemanme

29 marzo, 2011 a 22:46

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