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The Road to Guantanamo – Camino a Guantánamo

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Esta noche hemos visto Camino a Guantánamo, una película británica de 2006. La sacó hoy usoidesfero de la biblioteca y era un dvd de la colección cinepúblico y sólo pudimos verla en castellano, no venía en versión original. Supongo que simplemente así les saldría más barata pero ha sido una decepción, los creía más progres. De todos modos, usoidesfero me dice que las películas posteriores de las colecciones del diario Público sí vienen en versión original.

La película, medio drama, medio documental, cuenta la historia de cuatro amigos británicos y musulmanes, jóvenes, de unos veinte años. Uno de ellos, en octubre de 2001, viaja a Pakistán, donde vive su padre, para conocer a la chica con la que su familia quiere que se case. Ya estando allí, llama a sus amigos y les cuenta que ha decidido casarse con ella y ellos viajan hasta Pakistán. Antes de la boda, deciden cruzar la frontera a Afganistán. Llegan hasta Kabul y cansados de no poder hacer nada allí, intentan volver a Pakistán pero acaban en una ciudad talibán que está a punto de caer. Cuando los soldados ya están entrando, huyen y en ese momento de caos uno de los chicos se separa del grupo y no se vuelve a saber nunca nada de él. Los otros tres son apresados por las tropas de la Alianza del Norte y luego pasan a manos del ejército estadounidense, acabando en la base de Guantánamo, de donde no salieron hasta el 2004.

Me resulta difícil dar mi opinión sobre esta película. Hasta que aparece el ejército estadounidense me mantuve en tensión, identificándome con los protagonistas, viviendo el drama. Pero después todo se vuelve irreal, como dice usoidesfero: pasa de La lista de Schindler a una pesadilla kafkiana. Los afganos llevan a los presos en camiones, les disparan, los confinan, y a eso estamos acostumbrados. Pero ver a los presos con capuchas, encima de las capuchas enormes gafas, cascos insonoros y llevados en volandas por los soldados, incomoda, perturba, desconcierta. Quizás después de haber visto tantas imágenes en la prensa y en la televisión debería haberme acostumbrado, pero no. Además, con tanto interrogatorio infructuoso, es imposible no pensar que, o están tergiversando mucho las cosas, o los estadounidenses son realmente tontos.

En IMDb le dan un 7.6/10 a esta película, yo creo que un notable está bien. No sé realmente cuán veraz es, no sé si se mantiene fiel a los hechos o no, pero creo que es una película recomendable.

 

Una respuesta

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  1. Cogí esta película porque la dirigió Michael Winterbottom, que suele hacer buenos trabajos. La película/documental da para comentar muchas cosas. En un principio, se le puede achacar que sólo nos ofrece una parte de la historia: el relato de los chicos. Sin embargo, es cierto que fueron puestos en libertad sin cargos. Es decir, que el ejército americano no pudo demostrar que hubieran hecho nada. Después de haber visto la película hemos leído otras cosas, como que después de rodar la película, los chicos confesaron en unas entrevistas que sí estuvieron en un campo de entrenamiento de talibanes. Ellos dicen que no estuvieron allí por cuestiones ideológicas, sino sólo por la curiosidad propia de la edad. De todos modos, volvemos a lo mismo, aunque nunca podamos estar seguros de lo que ha pasado en realidad, nadie ha podido demostrar que estas personas hicieran nada ilegal. En segundo lugar, está la cuestión de si, en cualquier caso, es lícito tener una instalación como el campo de concentración de Guantánamo en el que hay una serie de personas en tierra de nadie. Si se sospecha que han hecho algo ilegal, pues deben ser puestos ante un juez. Si no, pues deben ser puestos en libertad, creo yo. Y si son prisioneros de guerra, hay una serie de convenciones internacionales que regulan su estatus.
    En cuanto a lo de la pesadilla kafkiana, creo que, como dices, desde que son hechos prisioneros, podemos ver dos formas distintas de tratarles. La primera sería la clásica, que hemos visto en muchas películas de nazis: los llevan en camiones, donde mueren muchos por el camino, se les amenaza con matarles, etc. Después está la parte de Guantánamo, que es lo que me parece kafkiano: no se les pide que demuestren su inocencia, sino que admitan su culpabilidad. Si bien es cierto que es imposible demostrar que eres inocente, los chicos tenían pruebas de que no habían participado en varios de los hechos de los que se les acusaba en los interrogatorios. Sin embargo, no había interés en aclarar la cuestión, sino sólo en obtener su confesión de culpabilidad.
    Lo más absurdo de su situación fue, según me parece a mí, cuando el ejército americano reconoce que no son culpables, pero aún así, les piden que firmen una confesión que les evitaría problemas a ellos en el futuro.

    usoidesfero

    19 abril, 2011 at 13:51


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